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El momento de la verdad. Empezamos. Hablar en público.

Para mantener la atención del público lo mejor es hacer pausas breves, utilizar anécdotas o contar curiosidades.

 

El momento de la verdad. Empezamos. Hablar en público.
Copia de Muñercos.

Comenzamos nuestra exposición, hablando en un volumen adecuado, con una vocalización clara y un tono agradable. Debemos desenvolvernos con naturalidad, y creyendo en lo que decimos.

Como en muchos ámbitos de la vida, debemos ser un poco "psicólogos" y ver cómo reacciona el público, para imprimir, en la medida de lo posible, otro tono, ritmo y cadencia a nuestra exposición para mantener la atención del mismo. Lo menos aconsejable es acelerar o "correr" demasiado para terminar antes; no es aconsejable.

Para mantener la atención del público lo mejor es hacer pausas breves, utilizar anécdotas o contar curiosidades, pero procurando no utilizar la primera persona del singular (yo). Lo que debemos descartar son las frases hechas y los tópicos, hay que ser originales.

Según los expertos, es mejor utilizar un lenguaje directo que indirecto y la voz activa mejor que la pasiva. En la medida de lo posible, debemos evitar estadísticas y utilizar demasiados datos numéricos.

Siempre se debe mirar al auditorio y nunca al suelo o a los lados. Y mucho menos a la parte de atrás, aunque haya otras personas. Y debemos ser correctos con los oyentes, y pedirles perdón si nos equivocamos o cometemos algún error.

Una sonrisa inspira confianza y ofrece un aspecto más atractivo, siempre que lo hagamos de corazón. Debemos evitar risas forzadas y modales poco naturales. Cuidado con la risas si lo que está diciendo es sobre temas muy serios; no hay que confundir la cordialidad con la falta de seriedad.

 

 

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