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Los niños y las buenas maneras

La educación de los niños debe ser un conjunto de enseñanzas que se transmitan de forma constante tanto en casa como en el colegio o escuela

 

Besando a su hermanito
Besar. Besando a su hermanito

Educación infantil: el buen ejemplo de los padres

Los padres que se comportan de forma educada en su vida diaria tienen un largo camino recorrido en la formación de sus hijos. No hay nada más instructivo y que mejor funcione que dar un buen ejemplo.

No obstante, no es bueno desatender a los niños fiándose solo de dar un buen ejemplo como única fuente de formación. Hay que ser insistentes y reiterar qué comportamientos o acciones están bien y cuáles están mal. La educación debe ser perseverante pero no agobiante. Todo tiene un límite y no hay que sobrepasarlo.

Un niño educado es socialmente bien aceptado. Además, tiene muchas más posibilidades de éxito en la vida y genera entre los demás muchas actitudes positivas hacia él.

Chavales saludan a los jugadores de fútbol
Saludar. Chavales saludan a los jugadores de fútbol

No solo la familia es un factor determinante en la buena educación de un niño. Las personas con las que se relaciona también tienen un grado de influencia notable en este desarrollo. De aquí se deduce, que las "buenas o malas compañías" pueden afectar al comportamiento y a los modales de un niño.

Por ejemplo, un niño que se relaciona con otros niños que contestan a sus padres de malas maneras, que desobedecen de forma sistemática, que hablan mal (palabras groseras, palabrotas, etc.), que son violentos o les gustan las peleas... son una mala influencia para cualquier niño. Es mejor alejarle de este tipo de compañías, aunque el niño todavía no comprenda por qué le separan o prohíben relacionarse con estos chavales.

La disciplina es importante pero debe aplicarse en su justa medida, como una medicina. Si damos poca dosis no hace efecto; si se da mucha cantidad, puede producir intoxicaciones o efectos secundarios no deseados.

Un niño bien educado deber ser extrovertido, pero no descarado; debe ser respetuoso, pero no temeroso (hay que ganarse el respeto no tenerlo por miedo); debe ser amable y prudente, pero no remilgoso y repugnante; debe ser agradable, pero no repipi. Los padres son los que deben aplicar "esta medicina" de forma correcta, por el bien futuro de su hijo.

Los príncipes Guillermo y Enrique saludan a su profesora
Saludar. Los príncipes Guillermo y Enrique saludan a su profesora

Es bueno recordar que los niños deben recibir todo nuestro cariño pero no toda nuestra atención. Actualmente, muchos niños se han convertido, con el beneplácito de sus padres, en verdaderos "tiranos" que deciden dónde ir o no ir, qué comprar, qué canal de televisión ver, cómo se quieren vestir, etc., etc. Es un error. No hay que confundir cariño con atención. Hay que escuchar a los niños, pero en su justa medida.

 

 

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