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Tú y usted

No acostumbran los tratadistas a estudiar en sus manuales la importantísima cuestión de a qué personas y en qué situaciones debe darse el tratamiento de tú o de usted

 

Revista Triunfo. 1981.

Presentación de credenciales de la Mision de Ceylan a Walter Hallstein, Presidente def la Commission de la EEC,. Walter Hallstein
Saludo. Presentación de credenciales de la Mision de Ceylan a Walter Hallstein, Presidente def la Commission de la EEC,. Walter Hallstein

¿El tú es hoy el tratamiento general?

No acostumbran los tratadistas a estudiar en sus manuales la importantísima cuestión de a qué personas y en qué situaciones debe darse el tratamiento de tú o de usted. La razón es que para ellos estaba tan clara la regla que no era necesario insistir sobre ella. Sin que en España se hubiese llegado nunca al extremo de exigir que, como en Francia, se utilizara el usted incluso entre los esposos cuando se hallaban en público, o se aplicara no solo por los hijos a sus padres, sino también por los padres a sus hijos, se puede decir que norma general era el uso del usted, quedando reservado el tú entre personas bien educadas a la intimidad más estricta.

Pero, ay, nuestro siglo, que tantas cosas ha trastocado, ha querido dar un giro copernicano a las normas que rigen el tratamiento. Y no se sorprenda el lector si me rasgo las vestiduras ante lo que hoy se ve y se oye. Es tradición de los tratadistas de urbanidad lamentarse de los malos modales del presente y poner como ejemplo el comedimiento del pasado.

Tú o usted. En nuestros días, viendo la disipación de las costumbres, se puede llegar a pensar que el tratamiento de tú sea el de respeto mientras el de usted quede confinado al trato con los inferiores o usado como arma arrojadiza contra enemigos o adversarios. De manera que puede afirmarse que el tú es hoy el tratamiento general y de usted se circunscribe solo a determinadas personas o se usa en situaciones especiales.

Un estudio acerca de la generalización del tuteo en la sociedad española debería comenzar por analizar los posibles orígenes de esta costumbre, y se puede decir que, en España, ha llovido en esto varias veces sobre mojado. El tú que hoy oímos emplear tan comúnmente como antes se utilizaba el usted tiene tres diferentes procedencias. Hay un tú de extracción democrática que tiene su origen en el popular tuteo de las clases que normalmente eran consideradas irredentas por los manuales de urbanidad clásica. hay otro tú de origen aristocrático que en un intento goyesco y a veces zarzuelero de aproximación al pueblo permite hacer compatible la respetabilidad con el hecho de apearle al prójimo el tratamiento. Y a estos dos tuteos se añade el derivado de una cortesía que comenzó siendo de saludo brazo en alto con tuteo "a la romana" y hoy permite seguir tuteando a los herederos de las antiguas "jerarquías".

Así, por decirlo en términos políticos, republicanos, socialistas, monárquicos y falangistas han aportado su grano de arena al universal tuteo español de hoy, sin parangón en las naciones europeas. La clase media, protagonista y destinataria de los manuales de urbanidad ha recibido estas tres herencias. Y, en resumidas cuentas, hoy, en amplios círculos sociales, puede resultar de pésima educación llamar o empeñarse en llamar de usted a una señora de setenta años, tras la generalizada advertencia de "me haces más vieja de lo que soy". O puede representar, para un ministro, un verdadero desaire que alguien no acepte su magnánima concesión del tuteo.

Entre los diplomáticos, se recurre a fórmulas de origen jerárquico por las que los miembros "de carrera" de una embajada llaman a su jefe con el título de "señor embajador", pero de tú. Llamarle "embajador" a secas es prueba de especial confianza. Pero utilizar con él, el usted, no añadiría prueba alguna de respeto. Entre los altos funcionarios de los ministerios se ha generalizado igualmente combinar el "ministro" con el "tú". Mientras tanto, el corresponsal de prensa que habla con el embajador puede perfectamente llamarle por su nombre de pila y los periodistas que trabajan en el Congreso o en el Senado se han acostumbrado a tutear a las personajes que deambulan por estos palacios.

La regla es hoy general, aunque no universal. Tan respetuoso puede ser el tratamiento que se confiere a Fernández Ordóñez, a quien se llama invariablemente Paco, como el que invita a llamar "seño Fraga" o "Don Manuel" al líder aliancista. El presidente del Gobierno gusta de ser llamado Adolfo por los periodistas, o, cuando esto puede resultar excesivo, "presidente" y de tú en conversaciones de pasillo. A Felipe le tutea toda España, menos el señor Tierno Galván, que le llama González y de usted.

Una conferencia de prensa exige el usted sin excepción. Y en la Cámara los parlamentarios se han aperado en buena medida el tratamiento de "su señoría", y se dan el usted en los debates. Cuando salen al pasillo o van al bar, el tú se universaliza como por ensalmo, incluso entre los políticos jóvenes y los de edad. En una costumbre paralela a ésta de cambiar el tratamiento en horas de trabajo, los dueños de algunas cafeterías obligan a sus empleados a llamarse entre sí de usted durante la jornada laboral, quedando libres para el general tuteo a su salida del trabajo.

 

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