
Al igual que en muchos países de América latina se celebra la fiesta de las quinceañeras, que es una forma de presentar a una muchacha en sociedad, y una forma de indicar que la quinceañera deja la etapa infantil para adquirir una serie de responsabilidades propias de la juventud, en los Estados Unidos se celebra la fiesta a la edad de los dieciséis años.
La celebración es bastante parecida a la de las quinceañeras pero tiene sus propias particularidades.
Para la celebración lo más habitual es alquilar los salones de un hotel, sala de fiestas o recinto de hostelería similar. En algunos casos, es posible que la celebración tenga lugar en una finca, estancia o hacienda propiedad de los padres o de algún amigo de la familia.
La celebración general suele ser un baile, en el cual se sirven algunas cosas para picar y para beber, o bien puede ser algo más formal, y ofrecer un buffet o cualquier otro tipo de comida.
Los invitados, normalmente, son familiares y amigos de la adolescente, así como cualquier otra persona que la muchacha quiera invitar a su fiesta.
"El vestuario suele ser juvenil e informal, salvo fiestas de etiqueta"
El vestuario elegante, sin llegar a ser de etiqueta. En este caso, el vestuario no suele ser tan formal como para la fiesta de los quince años, mucho más formal. En este caso se suele vestir algo más juvenil y desenfadado.
La celebración se abre con el baile del padre con su hija, y posteriormente se pueden incorporar el resto de invitados al baile una vez finalizado el tema de apertura.
En la tarta de cumpleaños, cada una de las dieciséis velas se reparte de una forma tradicionalmente establecida. El reparto es como sigue:
La primera vela es para sus padres.
La segunda vela es para su hermano o hermanos. Si no tiene hermanos para los abuelos.
Desde la segunda hasta la octava es para los familiares más cercanos.
De la octava a la catorceava, para los amigos.
La vela número quince es para el mejor amigo/a o para el grupo de mejores amigos/as.
Y la dieciséis es para su novio o amigo más especial.
En algunos estados existe la costumbre de poner diecisiete velas en el pastel, pues la vela diecisiete, dicen, que da suerte.
Es una ceremonia parecida a la del cuento de la Cenicienta. La adolescente se sienta en una silla y se la ofrece, generalmente en un cojín o almohada, un par de zapatos de tacón que cambia por su zapatos planos o bajos. Cada vez está más en desuso esta ceremonia, porque las muchachas empiezan a utilizar este tipo de calzado a una edad muy temprana.
Similar a la ceremonia del zapato. A la muchacha le ofrecen una preciosa diadema, lo que simboliza que la muchacha ha dejado de ser una niña para pasar a ser una mujer, una señorita.
Alta el
14/10/2010
Modificado el
23/03/2011
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