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El ceremonial borgoñón en la corte del príncipe Felipe

  • Los usos y costumbres del protocolo borgoñón fueron puestos en práctica el año de 1548

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Autor y Fuente

  • Autor

    Maria del Mar Rey Bueno

  • Fuente

    Alma Mater, Nº 16, 1.999

 

La corte del príncipe Felipe y el ceremonial borgoñón

   El 15 de agosto de 1548, tras seis meses de ensayos, fue introducido el ceremonial borgoñón en la corte del príncipe Felipe, heredero del emperador Carlos I de España y V de Alemania. El príncipe era el primer primogénito de la Casa de Austria española, educado y formado para tal. Carlos I dudó entre formar a su hijo según la etiqueta seguida por la Corte de Castilla (En 1535, cuando se establecía la primera casa del que sería el más importante rey de toda la Edad Moderna, su padre el emperador pidió que se le informase de los usos y costumbres que se seguían en la formación de un primogénito real de Castilla. Para ello, se solicitó asesoramiento a Gonzalo Fernández de Oviedo, que había sido instructor del principe don Juan, primogénito de los Reyes Católicos. El informe de Oviedo llegó en 1547, cuando el emperador ya se había decidido por la etiqueta borgoñona. FERNÁNDEZ DE OVIEDO, GONZALO. Libro de la Cámara Real del Príncipe Don Juan e officios de Su Casa e servicio ordinario. Publicado con advertencia preliminar de J. M. ESCUDERO DE LA PEÑA. Madrid, Sociedad de Bibliófilos Españoles, 1870), reino considerado como buque insignia de todos los que componían sus amplios territorios, o según la borgoñona, en la que él había sido formado y había seguido toda su vida.

   Decidió por la segunda, más rica en magnificencia y ostentación, acorde a un monarca que iba a gobernar buena parte del mundo. Así, los austeros ceremoniales castellanos son sustituidos por un rígido protocolo encaminado a elevar la figura real a dimensiones cuasi-divinas.

   Entre los numerosos oficios encargados de atender al monarca en sus necesidades, destacamos en el presente trabajo los dedicados a la salud real.

   Sorprende comprobar la escasez de estudios rigurosos sobre este tema. Coincidimos en este punto con la tónica seguida por la historiografía médica europea, si bien en los últimos tiempos ha surgido el interés por el tema (Destacan los estudios reunidos por Vivian NUTTON (ed.). Medicine at the courts of Europe, 1500-1837. London, Routledge, 1990 y Bruce T. MORAN (ed.). Patronage and institutions: science, technology and medicine at the european court, 1500-1750. The Boydell Press, 1991).

   A pesar de ello, sólo conocemos la estructura parcial de los sistemas sanitarios de determinadas cortes en periodos concretos: la corte papal del siglo XVI (PALMER, Richard. «Medicine at the Papal Court in the sixteenth century». In: NUTTON, V. nota (1), pp. 49-78) , la corte francesa del XVII (BROCKLISS, Laurence. «The literary image of the mèdecins du Roi in the literature of the Gran Siècle». In: NUTTON, V. nota (1), pp. 117-153) y la corte inglesa de Guillermo de Orange ( COOK, Harlod J. «Living in revolutionary times: medical change under William and Mary». In:MORAN, B. nota (1), pp. 111-136).

   El servicio sanitario dispensado en estas cortes sigue unas pautas generales: un grupo de médicos destinados a la salud del monarca y un servicio farmacéutico encargado de elaborar medicamentos (Sobre este punto, manejamos una información más amplia, pues tenemos conocimiento bastante preciso del funcionamiento farmacéutico en las cortes imperiales otomana, vienesa y prusiana desde sus orígenes, gracias a los estudios de Arslan TERZLOGU. «Breve historia de las farmacias de la corte». In: PÖTZSCH, Regine (ed.) La farmacia. Impresiones históricas. (ed. española). Suiza: Roche, 1996, pp. 223-232).

   A pesar de no poder establecer una comparación fidedigna, pues carecemos de un estudio general de cada corte europea en el período de tiempo que abarca el estudio, podemos aventurar que la corona española contaba con los servicios más amplios y organizados, gracias a la labor realizada por Felipe II. Esto no implica que dicha asistencia fuera la más cualificada pues, a excepción de algunos nombres, los sanitarios reales se caracterizan por mediocres biografías (Los médicos y boticarios reales eran unos empleados más de Palacio y, sólo en contadas excepciones, brillaron con luz propia como científicos o innovadores de su profesión).

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La Etiqueta del Palacio

   Los usos y costumbres del protocolo borgoñón fueron puestos en práctica el año de 1548, previo al viaje que el príncipe iba a realizar por todos sus futuros reinos de los Países Bajos. El príncipe debía pulirse a lo borgoñón, para producir una inmejorable impresión personal en dicho recorrido (Entre las monografías actuales cabe destacar RODRÍGUEZ VILLA, Antonio. Etiquetas de la Casa de Austria. Madrid, 1913, donde hace un comentario a las etiquetas de Palacio de 1647, ciñéndose exclusivamente a los aspectos destinados a atribuciones del Mayordomo Mayor y forma de servir la mesa del monarca; VALGOMA Y DÍAZ - VARELA, Dalmiro. Norma y ceremonia de las reinas de la Casa de Austria. Madrid, 1958, que hace un primer estudio sobre cómo se gobernaba la casa de la Reina, con numerosas referencias bibliográficas de gran interés y LISÓN TOLOSANA, Carmelo. La imagen del rey: monarquía, realeza y poder ritual en la Casa de los Austrias. Madrid, Espasa-Calpe, 1992, estudio muy interesante a nivel antropológico del significado de la etiqueta como forma de realzar la figura de un ser cuasi divino, el monarca de la dinastía de los Habsburgo españoles. También destacaría, aunque no se trate de un monográfico, el trabajo de J. H. ELLIOTT. «La Corte de los habsburgos españoles: ¿una institución singular?». In: J.H. Elliott. España y su mundo: 1500-1700. Madrid, Alianza Editorial, 1990, pp. 179-200. Existe una recopilación bastante amplia de estas etiquetas en VAREY, J.E. «La mayordomía mayor y los festejos palaciegos del siglo XVII». Anales del Instituto de Estudios Madrileños, 1969, IV, pp. 145-168).

   Son pocos los estudios que he podido consultar sobre el ceremonial de la corte durante el período estudiado; en cambio, son muchas las fuentes donde se pueden consultar las llamadas Etiquetas de Palacio (La principal recopilación de dichas etiquetas se encuentra, como es evidente, en el Archivo General de Palacio (= AGP), en la sección Histórica (= sec. hist.), cajas 49 a 55 y en Registros nº 2191 y 6133/6134, así como multitud de acuerdos, decretos y ordenanzas dispersos por los legajos que componen la sección administrativa (= sec. adm.) de dicho archivo, referidos a asuntos de cada oficio en particular que componía la Casa Real. Aquí también se ha consultado copias de las mismas etiquetas en diversos manuscritos de la Biblioteca Nacional de Madrid (=BNM), que iré mencionando a lo largo del presente trabajo. Como estudios contemporáneos, sólo destacan los de los cronistas reales Gil GONZÁLEZ DÁVILA. Teatro de las grandezas de la villa de Madrid, corte de los Reyes Católicos de España. Madrid, 1623 y Alonso NÚÑEZ DE CASTRO. Libro histórico político.

   Sólo Madrid es corte y el cortesano en Madrid. Madrid, 1658. Ambos dedican un apartado de sus obras a describir los principales oficios de la Casa Real, dentro del contexto general dedicado al ensalzamiento de la figura del monarca. Con todo, resultan incompletos y su exclusiva consulta conduciría a una información parcial de la etiqueta palatina).

   Hasta el momento actual, el ejemplar más antiguo de dichas etiquetas es el conocido como Relación de la forma de servir que se tenía en la casa del Emperador don Carlos nuestro Señor que aya gloria el año de 1545 y se avía tenido algunos años antes (El ejemplar que hemos consultado es BNM, Mss. 1080), redactado por Juan Sigoney, secretario de Felipe II, para servir como modelo de las etiquetas definitivas para la Casa del monarca, en 1562 («Etiquetas de Palacio y Gobierno de la Casa Real. Que han de observar y Guardar los criados de ella en el uso, y exercicio de sus oficios». El ejemplar consultado es BNM, Mss. 9720).

   Durante el reinado de Felipe IV se van a producir las primeras modificaciones en la etiqueta de palacio. Inicialmente, aparecen dos reformas parciales en 1624 y 1630, encaminadas a controlar los gastos cortesanos, disparados en el reinado de Felipe III (Mientras que los reinados de Carlos I y Felipe II mantuvieron el gasto cortesano en 400.000 ducados anuales, durante el de Felipe III se observó un incremento excesivo, que alcanzó 1.200.000 ducados, en beneficio de la nobleza que, amparada por el duque de Lerma, extrajo todo tipo de sueldos, raciones, dotes y ayudas de costa del servicio real. Recién llegado Felipe IV al trono, una de las primeras disposiciones del conde-duque de Olivares fue disminuir en lo posible el gasto real y recuperar el cumplimiento estricto de la etiqueta de 1562, eliminando los oficios supernumerarios creados en el reinado anterior. Una información más amplia sobre este punto puede consultarse en Antonio DOMÍNGUEZ ORTIZ. «Los gastos de Corte en la España del siglo XVII». En: Homenaje a Jaime Vicens Vives. Barcelona, Facultad de Filosofía y Letras, 1967, vol. II, pp. 113-124). Con posterioridad, se producirá una reforma general de las etiquetas de palacio en 1647 y de las etiquetas para el gobierno de la Real Cámara en 1649.

  • Alta el

    25/10/2006

    Modificado el

    24/09/2016

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Citas Celebres

    • El que discute con un borracho, lucha contra un ausente. Publio Siro.

Preguntas con Respuesta

    • Siempre que vamos a casa de amigos, llevamos una botella de vino. Pero el otro día hablando con una amiga me dijo que no era correcto. ¿Está equivocada ella o yo?

    • Si aplicamos las más estrictas reglas de  etiqueta, su amiga tiene razón. No se debe llevar comida o bebida a una casa (pueden ser abstemios, tener ciertas creencias religiosas, o tener alguna restricción médica ...). Lo mejor son unas flores o un detalle muy "neutro" para la casa. Ahora bien, en el caso de personas conocidas, como el caso que nos expone, es perfectamente válido, y una costumbre muy extendida y aceptada. Si es usted quien recibe el vino, agradezca el detalle aunque no beba.

       

 

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