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N. Protocolo hospitalario. Manual de estilo. Lealtad.

Es imprescindible cuando se trabaja en equipo o en el seno de una compleja organización tener lealtad.

 

Fundación Hospital Calahorra
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A las virtudes "individuales" que debe poseer todo buen profesional de la salud (generosidad, compasión, buena fe, valentía...) se añade una que es imprescindible cuando se trabaja en equipo o en el seno de una compleja organización: la lealtad. Pues nada más corrosivo de las relaciones humanas que la deslealtad, en sus múltiples direcciones: entre compañeros, hacia superiores o subordinados o incluso contra uno mismo.

- Los trabajadores de la FHC se abstendrán de efectuar en todo momento y lugar críticas, comentarios o juicios negativos destinados a desprestigiar, desacreditar o descalificar a cualquier persona, unidad o institución relacionados con su trabajo.

- La fidelidad hacia las propias creencias y valores no debe quebrarse por ninguna circunstancia inherente al desempeño del puesto de trabajo.

- No se deben transferir a los usuarios los problemas que pudieran surgir en cualquier momento de su proceso asistencial en forma de descalificaciones hacia el Servicio Nacional de Salud, las autoridades sanitarias del Gobierno de La Rioja, los demás niveles asistenciales públicos (Atención Primaria, Hospitales de referencia, etc.), la Dirección y demás puestos de responsabilidad, Unidades o compañeros del centro. Esta negativa actitud fomenta la desconfianza y no contribuye a solucionar los problemas.

- Cualquier percepción de situación injusta o indebida sufrida por un trabajador o por un colectivo, cuya aparente responsabilidad aparentemente pudiera atribuirse a un compañero, se abordará directamente con éste a través del diálogo, evitando la difusión de hechos no verificados como primera o incluso única medida.

- La imagen exterior de la sanidad pública es muy sensible a los juicios de sus trabajadores. La detección de fallos en el funcionamiento del Hospital debe contemplarse como una oportunidad de mejora y no de desacreditar el centro aireando anomalías que tampoco deben ocultarse sino comunicarse a través de los canales internos hasta donde exija su resolución.

- Si bien la FHC no es un centro rígidamente jerarquizado existen niveles de responsabilidad y vehículos de comunicación que deben respetarse en ambas direcciones ante cualquier situación de conflicto o demanda de información.

- Hablar mal del hospital, de un colectivo o de un compañero, sea cual fuere su puesto o categoría profesional es inocular en las venas del Hospital un veneno de cuyos efectos tóxicos no quedan libres los maledicentes.

- La organización y el funcionamiento de la FHC son sin duda mejorables pero ante cualquier disfunción se impone un ejercicio de autocrítica en busca de la propia contribución, más que posible en una organización fuertemente interrelacionada, sin perder de vista que "acusar y denunciar siempre es la moral de los tristes, que es una triste moral".

Recuerde:

- "Nada más corrosivo de las relaciones humanas que la deslealtad, en sus múltiples direcciones: entre compañeros, hacia superiores o subordinados o incluso contra uno mismo".

- "Hablar mal del hospital, de un colectivo o de un compañero, es inocular en las venas del Hospital un veneno de cuyos efectos tóxicos no quedan libres los maledicentes".

 

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