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Buenos modales en la mesa, en verso

Siempre con todos procura ser obsequioso y atento, y en tu menor movimiento muestra da de tu finura

Nuevo Manual de Urbanidad y Buenas Maneras, escrito en verso para la infancia. París, 1.880
Se lee en 3 minutos.

Imagen libro Letter to Myself
Letter ty Myslef. Imagen libro Letter to Myself

Comportamiento apropiado en la mesa

La mayor moderación

en la mesa has de tener,

que allí se da a conocer

del niño la educación.

 

Siempre con todos procura

ser obsequioso y atento,

y en tu menor movimiento

muestra da de tu finura.

Con modestia y dignamente,

debes siempre presentarte

y nunca debes sentarte

en el lugar preferente.

 

No estés con loca jactancia

en tu asiento reclinado,

ni a la mesa estés pegado

ni a una legua de distancia.

 

No con ridículos modos

te columpies en tu asiento,

ni en la mesa, desatento,

apoyes nunca los codos.

 

Tomas nobles actitudes,

no tengas la servilleta

a los botones sujeta

ni en el cuello te la anudes.

 

Nunca moviéndote estés

como inquieto remolino,

ni molestes al vecino

con los brazos o los pies.

 

Nunca sobre otro, imprudente,

debes los platos pasar;

cuando quieras un manjar

pídelo siempre al sirviente.

 

Toma en la mano derecha

con suavidad el cuchillo,

no cual si fuere rastrillo

y quisieras abrir brecha.

En la izquierda has de tomar

con cuidado el tenedor,

no cual si fuera asador

o algo quisieras cavar.

 

Comedido en tus maneras,

no introduzcas la cuchara

en la boca media vara

cual si morderla quisieras.

 

No debes jamás oler,

torpe y grosero, un manjar;

no debes nunca tocar

más que el pan que has de comer.

 

No imites al mentecato

que con insulsas torpezas

se propone hacer finezas

con lo que tiene en su plato.

 

Nunca agitado y violento

debes comer a porfía,

con ansia y glotonería

cual si estuvieras hambriento.

 

Nunca a los cerdos te iguales

sorbiendo descomedido,

ni al comer hagas ruido

como ciertos animales.

 

No hagas sopas del guisado,

ni el hueso debes roer;

no tomes nunca al comer

medio pan de un bocado.

 

Si están las viandas calientes,

no escupas nunca los restos,

ni hagas ridículos gestos

para limpiarte los dientes.

 

No debes con ansia loca

estar con prisa comiendo,

y al mismo tiempo bebiendo

teniendo la boca llena.

 

Y procura no mancharte

el rostro o la ropa al comer;

cuando vayas a beber

debes los labios limpiarte.

 

No hables con la boca llena,

ni promuevas discusiones;

evita aquellas acciones

que la educación condena.

 

No hables mal, ni te impacientes,

ni estés adusto y esquivo;

nunca te muestres altivo,

ni riñas a los sirvientes.

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Con bueno y amables modos,

con natural alegría,

da muestras de cortesía

y de bondad hacia todos.

 

Procura con atención

seguir siempre este consejo,

porque es la mesa el espejo

de la buena educación.

 

Nota
  • 2308

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