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El jefe de protocolo es un árbitro de fútbol. Entrevista a Inocencio Arias.

Hay que tener mucho sentido común y paciencia para ejercer como responsable de protocolo.

 

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El Diplomático y embajador español, invitado a participar en el curso 'Especialista en protocolo' de la ULPCG asegura que hay que tener mucho sentido común y paciencia para ejercer como responsable de protocolo. Arias asegura que este trabajo puede ser un chollo si se tiene vocación.

¿En qué consistirá su aportación al Curso Especialista de Protocolo, Comunicación y Relaciones Externas de la ULPGC? ¿Qué opina de este máster on-line?

- Por lo que intuyo sobre mi experiencia en relaciones internacionales. Por otro lado, creo que será una experiencia pionera que será imitada por muchas universidades españolas. El hecho de que se cree un máster de nivel y categoría, que se pueda hacer desde la casa de uno, de manera on-line, está bien. La versatilidad en el tiempo y en el espacio es enorme y esto me parece una experiencia muy interesante.

¿Cómo valora el protocolo que se hace en España?

- Todo es mejorable, pero no estamos mal. Es un tema que interesa desde hace tiempo a una minoría de gente, pero por nuestro carácter y nuestra idiosincracia es un tema que cada vez gana más adeptos. Creo que ha habido un salto enorme en los últimos 20 años en la manera de hacer protocolo. Quizás sea porque nuestro país se ha convertido en un país de servicios y no sólo es que vienen más turistas, sino que se desarrollan muchos congresos y conferencias internacionales. Además ocurre que cuando se profundiza en el tema de protocolo, uno se da cuenta de que no es un asunto artificial, sino una práctica y actividad básica en la conducta humana desde que existe la sociedad.

¿Hay algún modelo protocolario a a seguir en el mundo?

- En el campo diplomático hay muchos modelos pero no tantos como países, ya que algunos se han copiado del británico y del francés. El protocolo tiene muchos aspectos universales, pero otros muchos localistas. Por ejemplo si nos fijamos en la forma de comer encontramos actividades o comportamientos que en un país llamaría en la atención, a lo mejor no por groseros pero si por excéntricos que en España son perfectamente normales y recomendables.

¿Cómo calificaría el comportamiento de los españoles en general?

- Bueno, creo que somos simplemente correctos. No somos los más sofisticados, pero tampoco los más toscos ni rudimentarios.

¿Cuál ha sido la situación más bochornosa que ha vivido durante su experiencia como embajador?

- No mencionaré el país, pero en una ocasión en una cena que nos sirvieron carne y no teníamos tenedores; comimos ayudados por dos cuchillos.

¿Qué cualidades debe tener un responsable de protocolo?

-Tener un enorme sentido común, mucha paciencia, no alterarse ni ponerse nervioso ante los diferentes contratiempos que puedan sobrevenir. Es importante además estar dispuesto a aguantar chaparrones porque el protocolo es como el árbitro de fútbol: Cuando la cosa sale bien nadie se percata, pero cuando hay el menor fallo se culpa al encargado del protocolo.

¿Desde fuera parece un chollo trabajar como diplomático, lo es?

-Es un chollo para el que le gusta y tenga vocación. Si no la tienes, tu vida se convierte en un calvario. Por ejemplo ir a un cóctel es un peñazo; el primero y el segundo pueden resultar interesantes, pero los demás ya no. Mire las mujeres rubias con escote o los espías de las películas no aparecen nunca en los cócteles. Los inconvenientes empiezan cuando te mudas de país cada cuatro años, pero pueden empeorar si además tienes que separarte de tus hijos -a veces a donde te mandan no hay una universidad- o si tu mujer te dice que está hasta el gorro de seguirte de país en país.

 

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