Autor
Carmen Werner Bolin
Fuente
Ediciones de la Sección Femenina, Departamento de Cultura. 1.955
Convivencia Social. Formación Familiar y Social. Tercer curso.
La galantería no era otra cosa que una estafa para la mujer (José Antonio Primo de Rivera. 28 de abril de 1935, palabras dirigidas a un grupo de muchachas después de un mitin celebrado en el pueblo de Don Benito).
Se la sobornaba con unos cuantos piropos para arrinconarla en una privación de todas las consideraciones serias. Se la distraía con un jarabe de palabras, se la cultivaba una supuesta estúpida, para relegarla a un papel frivolo y decorativo. Nosotros sabemos hasta dónde cala la misión entrañable de la mujer y nos guardaremos muy bien de tratarla nunca como tonta destinataria de piropos.
Tampoco somos feministas. No entendemos que la manera de respetar a la mujer consista en sustraerla a su magnífico destino y entregarla a funciones varoniles. A mí siempre me ha dado tristeza de ver a la mujer en ejercicios de hombre toda afanada y desquiciada en una rivalidad donde lleva -entre la morbosa complacencia de los competidores femeninos- todas las de perder. El verdadero feminismo no debiera consistir en querer para las mujeres las funciones que hoy se estiman superiores, sino en rodear cada vez de mayor dignidad humana y social a las funciones femeninas.
Pero por los mismo que no somos ni galantes ni femenistas, he aquí que es, sin duda, nuestro movimiento aquel que en cierto aspecto especial asume mejor un sentido femenino de la existencia. No esperaríais, sin duda, esta declaración en boca de quien manda -inferir en esto a cuantos le obedecen- tantas filas magníficas de muchachas varoniles.
Los movimientos espirituales del individuo o de la multitud responden siempre a una de estas dos palabras: el egoísmo y la abnegación. El egoísmo busca el logro directo de las satisfacciones sensuales; la abnegación renuncia a las satisfacciones sensuales en homenaje a un orden superior. Pues bien, si hubiera que asignar a los sexos primacía en la sujeción a esas dos palancas, es evidente que la del egoísmo correspondería al hombre y la de la abnegación a la mujer. El hombre -siento, muchachas, contribuir con esta confesión a rebajar un poco el pedestal donde acaso le teníais puesto- es torrencialmente egoísta; en cambio, la mujer, casi siempre, acepta una vida de sumisión, de servicio, de ofrenda abnegada a una tarea."
Alta el
10/08/2007
Modificado el
13/05/2009
Contenido ID
Contenido relacionado Familiar Cónyuge, pareja, hijos y otros familiares Buscador de Protocolo más de 40.000 entradas
1035
Los artículos Históricos se publican a modo de referencia, para conocer la historia y evolución social de los buenos modales, el saber estar y la etiqueta. Habitualmente pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos y desfasados con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte lo que se pueda decir en este tipo de artículos históricos referenciados en este portal a título informativo nada más.
Acceso de Usuarios Registrados.
Si no está registrado vaya a Registro de Usuarios. También puede Recordar su Contraseña.
Protocolo y Etiqueta es un portal enciclopédico de conocimiento especializado en el protocolo ceremonial, y en el uso y costumbres adecuados a las buenas maneras y comportamientos den las diferentes culturas y civilizaciones.
El editor no se hace responsable de las opiniones expuestas en las secciones de comentarios públicos.
Existe una Política de Privacidad relativa a los usuarios registrados del portal. Contenidos inscritos en el Registro de la Propiedad Intelectual.
Si dessea Anunciarse en protocolo.org tenemos una página con un mapa publicitario del portal
Algunos contenidos de este portal web están bajo una licencia de Creative Commons.Aviso Legal
Protocolo y Etiqueta es un portal de Cronis OnLine. Copyright © 1995-2010 Cronis On Line S.L. - Todos los derechos reservados.