
Enseñar una buena educación y unos buenos modales a la hora de la comida a los niños comprende no solo como agarrar bien los cubiertos, como poner bien la mesa, saber lo que se permite o no hacer en ella, sino que también debe hacer hincapié en la actitud que se debe tener frente al resto de personas sentadas a la mesa y frente a la comida.
Creemos, que la mayoría de los padres han pasado alguna vez por esta situación. No me gusta, no me apetece ... qué y cuánto se come se convierte muchas veces en un verdadero campo de batalla. Aquí es donde deben entrar los padres, en mostrar su capacidad para poder "controlar" estos comportamientos.
Las horas de comer, tanto para la comida como para la cena, son las horas idóneas para tratar temas sobre las buenas formas en la mesa, teniendo siempre en cuenta que estamos tratando con niños. Utilizar el diálogo y procurar evitar, en todo momento, sacar la mano "a pasear". Si les enseñamos desde pequeños algunas normas básicas, lograremos en un futuro disputas y riñas a la hora de comer. Solo hace falta tener un poco de paciencia con ellos.
Si nuestro hijo se niega a comer, debemos analizar las causas que le llevan a rechazar la comida (falta de apetito, enfermedad, ...) . Si lo que quiere nuestro hijo/a es llamar la atención, tendremos que tratar de no darle nosotros más importancia de la que merece. En estos momentos, lo mejor es tratar de hablar de otros temas que no sean la comida (su serie favorita de dibujos animados, sus amigos del colegio, etc.). Es importante que intentemos crear un ambiente agradable a esta hora, con el fin fomentar el "deseo" de nuestros hijos por comer, y crecer sanos y fuertes.
"Evite emplear la fuerza para imponer sus criterios"
Los especialistas en psicología infantil coinciden en la idea de que si el niño se niega en rotundo a comer no se le debe obligar a ello, aunque al menos debemos intentarlo. Desde luego, no es una solución pasarnos horas delante del plato hasta que el niño coma (una cosa es la paciencia y otra la lucha hasta el agotamiento). Lo mejor es conseguir hacerle ver, que todo lo hacemos por su bien, que sin o no será un niño sano y fuerte y no podrá hacer las cosas que hacen otros niños de su edad.
Evite, en la medida de lo posible, las recompensas materiales; es decir, premiarle si come con tal o cual cosa. No debe acostumbrárseles a esto. Es mejor la opción de recompensas no materiales. Podemos hacerle ver al niño que si no come lo que le ponemos no podrá salir al parque con sus amigos, no podrá ver su serie favorita o no podrá ir de visita a la finca de unos amigos. No obstante, es mejor no tener que recurrir a estos términos. Hay que hacerle ver que comer es una obligación no un capricho o un favor que nos hacen.
Procure no servirle mucha cantidad de platos que no le gusten demasiado (acelgas, purés, etc.) Si está en una mesa con otras personas (una cena familiar o de amigos) y el niño no come, retírele el plato sin discutir, para pasar al siguiente, pero no monte ninguna escena. Si luego, a media tarde o por la noche tiene hambre, le debe recordar que no podrá tomar nada hasta el horario de la siguiente comida, para que aprenda la lección. Tampoco en el caso contrario, niños que comen mucho de todo, deberá servirle grandes raciones, ya que no es conveniente ni para su estómago ni para su salud.
Hay platos a los que los niños suelen tener una especial "aversión" como suele ser el caso de muchas verduras, algunos pescados y determinados purés. Lo mejor que podemos hacer es tratar de darles este tipo de alimentos, disimulados en otras recetas como pueden ser unas croquetas de verduras o un puré de verduras con saber a queso, o alguna receta similar de gusto agradable al niño.
Por supuesto, una cosa que se debe llevar a rajatabla, es evitar que el niño coma cualquier chuchería antes de comer, o tome algún tipo de bebida refrescante dulce, que le puede quitar el apetito. Si tenemos costumbre de comprarle alguna cosa de vez en cuando es mejor comprarle unos cromos o un cochecito de plástico, por ejemplo, que comprarle cualquier cosa de comer; así le evitamos la tentación de comerlo.
Primera lección: enseñarle a poner la mesa.
Pero no todo es enseñarle a comer, sino que podemos educarle para que aprenda a desarrollar otras "habilidades" relacionadas con la mesa y su entorno. Cuando el niño ya cuente con 5 ó 6 años de edad (dependiendo de lo despierto que sea) tenemos que acostumbrarle a ver como ponemos la mesa e irle adjudicando alguna pequeña tarea como poner los vasos, o algún plato (con los cubiertos, cuidado si es demasiado pequeño o poco habilidoso). Al mismo tiempo, le podemos ir explicando porque se pone cada cosa en un determinado sitio.
Alta el
21/10/2003
Modificado el
30/09/2011
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