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Cámaras, camaretas, comedores y sollados. Ceremonial marítimo

Un barco no es solo un lugar de trabajo sino un espacio para la convivencia para compartir con el resto de la tripulación

 

Camarote barco
Camarote. Camarote barco

Normas de convivencia en un barco

El barco no es solamente un lugar de trabajo habitual o el eventual escenario de las penalidades y heroísmos en la lucha contra el enemigo o los elementos, sino también un lugar para vivir, donde transcurren todos los instantes de la vida del marino durante largos períodos.

Las dimensiones de las cámaras, camarotes, comedores, camaretas y sollados de un barco son espacios muy reducidos en proporción al personal que aloja en ellos. Física y espiritualmente es muy difícil gozar de una sensación de independencia y libertad. La armonía de la convivencia depende de la entera y cordial adhesión a las costumbres y normas seculares de trato, del embellecimiento de los lugares donde transcurre la vida, del respeto exquisito a la personalidad de nuestros compañeros y del refinamiento de los actos en común.

Las muestras de cortesía y conducta personal de las que aquí se habla son las que rigen las relaciones a bordo, sobre todo en la mar y en los puertos de escala, donde toda la dotación permanece a bordo y participa con toda intensidad en la vida del barco, que no se limita a ser un alojamiento transitorio sino que constituye una sociedad completa, un ámbito vital donde todos y cada uno han de tener un sitio, donde su libertad y personalidad estén garantizadas en un entorno de máxima estrechez.

Camarote barco Cervantes Saavedra
Camarote Cervantes Saavedra. Camarote barco Cervantes Saavedra

La primera consideración a tener en cuenta es que en los escasos metros cúbicos habitables se acumulan personas de muy distinta edad, categoría militar, experiencia y origen social o cultural. Es preciso agruparlas por afinidades hasta donde resulte posible, formando unas "comunidades" con distinto grado de rigor en las normas sociales, de modo que cada individuo pueda "sentirse como en casa".

Las formas de comportamiento y de trato han evolucionado con el tiempo y continuarán evolucionando, pero siempre deberán basarse en los siguientes principios:

- No intromisión en la esfera privada de los individuos ni en su círculo social. Un superior jamás deberá entrar en el alojamiento de sus subordinados, si no es invitado, salvo por razones de servicio o de seguridad.

En caso de ser invitado, permanecerá el mínimo tiempo compatible con la cortesía.

- No perturbar el descanso o la diversión en los espacios reservados a la dotación, demostrando el respeto que merecen.

Por ejemplo, es obligatorio descubrirse en los sollados a la hora de la comida de marinería.

- Permitir e incluso fomentar la adecuada decoración de cámaras, camaretas y sollados, de modo que resulten cómodas y gratas y, en su caso, hasta lujosas.

- En todos los alojamientos se manifestará el respeto a los más antiguos ofreciéndoles los mejores asientos, facilitándoles libros o revistas que estén fuera de su alcance y haciéndoles objetos de cualquier atención moral debida a su mayor grado y edad, sin que ello signifique que tengan un derecho a ello. No tener atenciones con ellos es una descortesía; exigirlas es una imposición intolerable.

- Observar el más exigente aseo personal y corrección en el vestir, acorde con el nivel de cada alojamiento. Una persona desaseada y mal vestida ofende la sensibilidad de los demás. Por ello no deberá permanecer nadie nunca en traje de faena en un alojamiento. La orden tradicional de "lavarse y mudarse" no debe limitarse al aseo para ir a tierra. Nuestros alojamientos y nuestra vida en común merecen, por lo menos, el mismo respeto que las gentes, las calles y los lugares públicos de las ciudades.

Por ello, además de darse esta orden en la mar en las ocasiones oportunas, deberá darse la orden de "lavarse y mudarse" al terminar los trabajos y ejercicios y pasar la correspondiente revista, tanto a los francos como a los que permanezcan a bordo en puerto. Oficiales y Suboficiales se exigirán asimismo igual o mayor grado de policía.

Comedor barco HUNTER Hunter 336
Comedor barco HUNTER Hunter 336. Comedor barco HUNTER Hunter 336

- En cámaras, camaretas y comedores sólo se podrá permanecer vistiendo correctamente el uniforme del día. Otros atuendos de paisano o deportivo sólo se permitirán en los breves momentos precisos para una espera o de paso.

Hoy día, razones de economía y mantenimiento del material obligan a los barcos a largas permanencias en sus bases. En ellas, parte importante de la dotación vive en tierra, en sus casas con sus familias, y no suele haber ocasiones frecuentes para la vida en común, diluyendo la compenetración del barco con sus hombres y de éstos entre ellos. Los barcos se convierten en seres inertes, en cuarteles, donde el servicio rutinario pierde casi todo aliciente.

Esto, tal vez, sea humano e inevitable, pero también lo son las enfermedades en el hombre y éste hace todo lo posible para evitarlas o sanar. Para paliar el mal y conservar lo más posible la cohesión, deberá mantenerse siempre presente que el elemento natural del barco -tanto del propio barco como de sus hombres- es la mar, y que es en la mar donde han nacido las normas de convivencia y se han forjado las tradiciones que contribuyen a hacer que un barco sea hogareño, tenga vida propia y sea querido por su gente.

 

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